para nada… pero no le dijo que se había comprado la blusa. Luego le vinieron a la mente diversas ocasiones en la que ella le había dicho a su papá que había pasado toda la tarde limpiando y ordenando la casa, cuando en realidad había visto todas las novelas de la tarde. Continuaba la discusión en la casa. El padre de Juan también tenía culpables. Las mentiras debían ser fruto de las malas influencias de los vecinos y sus amigotes del colegio que nunca le dieron buena espina. En ese momento Juan recordó las numerosas veces que al sonar el teléfono su padre le decía que atendiera y que si era fulanito o sutanito le dijera que todavía no había llegado a la casa o que estaba durmiendo. También recordó las veces que su papá le había dicho a su mamá que estaba en el trabajo, cuando en realidad iba a un bar con sus amigos. Cuando ya las cosas se fueron calmado en la casa, sus padres se sentaron frente a él, lo miraron a los ojos y le preguntaron con serenidad: - Hijo ¿Por qué nos mientes? Juan los miró a los ojos y aunque nunca contestó, en su mente apareció claramente la respuesta: - ¡Porqué ustedes me enseñaron! Publicado por Felipe Sangiorgi
" NUESTRA SEÑORA DE FÁTIMA "
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¡Rezad el Santo Rosarío todos los días para
obtener la paz y la conversión de los pecadores!
Hace 8 meses
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