Al juzgar a los demás te condenas tú mismo Romanos 2:1; tal como juzgues a tu prójimo así serás juzgado Mateo 7:2. Cuando juzgas al hermano estás rechazando la verdad aferrándote a la maldad y recibirás el gran castigo de Dios Romanos 2:8. Porque Dios pagará a cada uno según lo que merezcan por sus obras Romanos 2:6. Al que hace bien y acepta la verdad, El le dará vida eterna Romanos 2:7.
Hermanos tengan muy presente que la lengua es un órgano de nuestro cuerpo pero puede ser causante de mucha maldad Santiago 3:5,6,8. Con la lengua alabamos y bendecimos a nuestro Dios y maldecimos y ofendemos a nuestro prójimo y esto no debe de ser así Santiago 4:11. Debemos domar nuestra lengua y no hablar mal del prójimo Santiago 4:11. Una fuente de agua salada no puede dar agua dulce Santiago 3:11-12.
Así que el que se sienta digno de juzgar a otros piense primero en 1 Corintios 10:12 que dice: Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga. Hay situaciones donde uno se puede encontrar en la responsabilidad de amonestar a un hermano(a) en la fe. Esto no es juzgar, es corregir. Debido a que parece haber una fina línea entre las dos fácil de cruzar, siempre vaya a la palabra de Dios y piadle sabiduría antes de amonestar. Al hacerlo así hágalo primero cumpliendo los requisitos en Romanos 15:14 nunca para avergonzar y humillar (en privado) y si con mucho amor, lea 1 Corintios 4:14 y 2 Tesalonicenses 3:15. Si es usted la persona amonestada lea Hebreos 12:5, Apocalipsis 3:19 y sométase a la palabra de Dios con humildad. Tambien vea si se le corrije con la actitud y conocimiento correcto.
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