lunes, 5 de diciembre de 2011

Desecha la altivez


“Antes del quebrantamiento es la soberbia,
Y antes de la caída la altivez de espíritu”
Con el transcursos de los años de mi vida cristiana he podido ser testigo de la veracidad de este versículo, lastimosamente he visto como amigos míos, hermanos en Cristo, buenos servidores, gente entregada al ministerio han desistido del camino porque permitieron que esa semilla de altivez fuera sembrada en sus corazones, a lo mejor porque Dios había depositado en ellos algún talento especial o porque en momento determinado les entregaron cierto liderazgo en algún ministerio de la Iglesia y no pudiendo controlar esto, permitieron que la altivez se asomara en sus vida y se convirtiera en la raíz de su caída.
En todas las congregaciones hay hermanos que caen por este mal, nadie esta exento de esto, más aun cuando Dios ha depositado en ti un lindo talento o cuando tu líder espiritual te delega un privilegio en donde estarás a cargo de muchas personas.
Por lo general esta clase de personas son aquellas que tuvieron un excelente comienzo, se disponían a servir en todo lo que pudieran, no faltaban a ninguna reunión de la Iglesia, no existía un “no puedo” a la hora de servir, y el “no quiero” no estaba en su vocabulario, todo eso hace que estas personas sean por lo general personas que oran mucho y que les gusta meterse con el Señor. No digo que esto este mal, al contrario todas estas características son las que TODOS deberíamos tener, pero ahora vamos al error, ahora vamos a mencionar la piedrita en el zapato que impidió que estos hermanos tremendos en el servicio permitieran que la altivez llegara a su vida.
Hay algo que no podemos negar y es que entre mas te metes con Dios, mas conocimiento tienes y mas madurez para servir y dar un consejo tienes, o para evaluar o dar una opinión, pero si no tienes cuidado puedes estar descuidando tu corazón, puede ser que todo esto te lleve a pensar que tu eres el único que hace las cosas bien, que todos son unos acomodados en la Iglesia y que deberían ser como tu.
Cuando tu corazón comienza a permitir que la altivez llegue es cuando comienzas a ver a todos imperfectos, comienzas a sacarle los errores a medio mundo y a señalarlos de carnales, es ahí donde esta pronta la caída.
Recuerda: “antes de la caída es la altivez de espíritu”, cuando una persona comienza con estos síntomas, de no tener cuidado va ir directo a la caída, esas caídas que duelen y que te hace tragarte todas las palabras que un día dijiste, esas caídas que no están destinadas a aquellos que queremos agradar a Dios, de esas caídas tenemos que librarnos.
Hermano amado, yo te invito a que seamos humildes en cada momento, que si de repente Dios ha depositado en ti una linda cualidad, que no te sientas mejor que los demás, que no veas a los demás inferiores a ti, que ese talento que te ha dado Dios lejos te servirte de tropezadero te pueda servir para ministrar a muchos, puesto que para eso se te fue dado. Trata siempre a los hermanos igual a como los tratabas cuando no tenias privilegios en la Iglesia, que la humildad sea siempre visible, nunca te creas que ahora por ser líder de cierto ministerio te da la potestad de tratar a los demás como empleados, ten una conducta de amor y compresión por las almas, no las veas como personas llenas de errores que se merecen el infierno, mas míralas como personas que necesitan mas de Cristo y disponte a ayudarles. Jamás cambies con aquellos que un día estuvieron a tu mismo nivel, no permitas que la altivez llegue a tu vida, toma ejemplo del mejor de todos los tiempos: Cristo Jesús. Pablo dijo una vez: “no tengas mayor concepto de que el que debes tener”.
No importa cuanto sepas, que privilegio mas elevado tengas o cuan hermoso es el talento o don que Dios te ha dado, nunca permitas que tu corazón se desvíe del propósito por el cual te fue dada esa bendición, se humilde sobre todo y evita la altivez de espíritu.
El altivo caerá tarde o temprano, mas el humilde prevalecerá.
Autor: Enrique Monterroza

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